jueves, 21 de julio de 2011

NÚMEROS CONTRASTANTES: NATACIÓN


ANTONIO ABASCAL
 
En estos momentos se lleva a cabo el Campeonato Mundial de Natación donde México ya suma dos medallas de bronce gracias a los clavados, y la cuenta podría aumentar esta madrugada por conducto de Yahel Castillo y Julián Sánchez en la prueba individual del trampolín de tres metros. 

En su twitter, el director de la Comisión Nacional del Deporte, Bernardo de la Garza dio a conocer unas estadísticas que dan la idea del buen momento por el que atraviesa la Federación Mexicana de Natación: Desde 1994, México no se encontraba en una final de nado sincronizado, desde 2001 no había múltiple medalla, ya se consiguieron cuatro plazas olímpicas (Paola Espinosa, Julián Sánchez, Yahel Castillo y los clavados sincronizados en el trampolín de 3 metros) y la sede del Mundial de 2017.

El problema es que esos números positivos que destaca, con sobrada razón, Bernardo de la Garza, contrastan con datos que reveló la propia, Paola Espinosa en su blog. En dicho material, la medallista mundial muestra su preocupación porque México no ha trabajo en los clavados sincronizados en la rama femenil; la bajacaliforniana reconoce que ella se ha concentrado en las pruebas individuales, pero recuerda que hasta Beijing 2008, nuestro país era la potencia en el Continente Americano, pero a la luz de los resultados en el Mundial de Natación, las parejas nacionales tendrán que trabajar mucho para aspirar a las medallas en los Juegos Panamericanos.

En Shanghai, en los sincronizados desde el trampolín de 3 metros, Canadá con Emilie Heymanns y Jennifer Abel se colgó la plata; Estados Unidos finalizó en séptimo lugar con Christina Loukas y Kassidy Cook, por encima de las mexicanas, Arantxa Chávez y Laura Sánchez quienes finalizaron en el noveno lugar. Es decir, de repetirse el nivel, México lograría el bronce en Guadalajara 2011.

En la plataforma de 10 metros, las medallistas en Beijing 2008, Tatiana Ortiz y Paola Espinoza volvieron a competir juntas para finalizar en octavo lugar, cinco puntos por debajo de las canadienses, Meaghan Benfeito y Rosaline Filion, pero por arriba de Estados  Unidos.
Una frase hecha en deportes reza: “Lo importante no es llegar, sino mantenerse”. México es una potencia en clavados, y es el único deporte que, con sus altibajos ha sabido mantenerse, pero tiene focos rojos en los sincronizados femeniles. La tragedia del deporte mexicano es que en otras disciplinas ha llegado, pero no ha sabido mantenerse como punto de referencia; nuestros medallistas son garbanzos de a libra que cuando se retiran no hay nadie que tome el relevo generacional.

La natación es un ejemplo muy triste, Felipe Muñoz fue campeón olímpico en México 68 y ahora las marcas nacionales están hasta dos segundos por arriba de los récords mundiales que imponen las potencias de este deporte.

A poco no, los números son contrastantes.



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