lunes, 27 de febrero de 2012

EL TIEMPO LE DA LA RAZÓN A JUAN CARLOS OSORIO
ANTONIO ABASCAL
La misma historia. El Puebla juega bien, crea ocasiones de gol, es capaz de maniatar a un equipo con un gran potencial defensivo, pero al final el marcador le es adverso. Hace ocho días, el equipo de Juan Carlos Osorio debió haber ganado ante Morelia, pero perdió. El sábado, de visita ante Monterrey, trabajó el partido, pero también perdió. Las imágenes del primer gol, obra del chileno Humberto Suazo y el disparo al poste del español, Luis García Sanz adelantaban el tropiezo camotero. Suazo no le pegó bien, pero el balón tocó en Víctor Pozos y cambió la trayectoria del esférico para decretar el gol; el disparo de García Sanz fue como mandan los cánones pero se fue al poste http://www.youtube.com/watch?v=5OIaDue4x7E&feature=related.
La misma historia. Porque cuando el Puebla se fue abajo por segunda ocasión en el partido, en una jugada donde el “Mostro” Álvarez pudo hacer más, el estratega colombiano decidió mover su banca. Ingresó Armando Wila, primero lo cargó a la banda izquierda, luego lo mandó como centro delantero, con los mismos resultados: Nada. El ecuatoriano, “el jugador que trajo la junta directiva” es un futbolista muy limitado, torpe en sus movimientos, que no acaba de cuajar porque no tiene las condiciones para ello. No es que Osorio se equivoque en sus modificaciones, es que Wila no puede ayudar al Puebla.
Y aquí conviene recordar lo que fue la sui generis pretemporada camotera, cuando Juan Carlos Osorio viajó a Colombia para buscar dos refuerzos. Un defensa central y un delantero, pero mientras el técnico estaba en el país cafetalero, la directiva anunció los fichajes de Jonathan Lacerda y Eddie Johnson. El estadounidense no se quedó, porque no pasó las pruebas, aunque días después el ex del Fulham pidió a la directiva poblana que no mintiera porque él nunca se hizo las pruebas médicas, a lo que Hugo Fernández respondió que no hizo dichos exámenes porque no convenció en la cancha. Johnson también dijo que el técnico se quería quedar con él, pero el director deportivo (Fernández Vallejo) se negó. Osorio insistió en traer un delantero y presentó otras alternativas,  después de muchos dimes y diretes, llegó Wila, aunque desde un principio Osorio dejó en claro que no lo había pedido.
El tiempo le da la razón al colombiano, su equipo demuestra el trabajo diario, es un cuadro complicado, con buenos momentos, que no aprovecha del todo porque carece de contundencia, y en la banca no hay recambios de garantías para darle un vuelco al partido. Landín mejora, se entrega, pero falla mucho y, desgraciadamente, no hay alguien que le pelee la titularidad.
La directiva del Puebla debería responder ¿por qué escogió a Armando Wila y por qué el director deportivo defendió su contratación, en un choque dialectico con su propio estratega? ¿por qué traer a México, un técnico tan interesante como Juan Carlos Osorio si no lo iba apoyar en todo lo que le pidiera?
Los panegiristas de la directiva seguramente encontrarán otras “causas” de las dos derrotas consecutivas ante Morelia y Monterrey (primer y tercer lugar de la tabla, respectivamente), pero no caiga en el garlito. La razón principal fue la incapacidad de la directiva de traer jugadores de nivel, porque no hay que perder de vista que los “refuerzos” para esta campaña fueron: Luis Landín (llegó a prueba), Juan Pablo García (llegó a prueba), Jonathan Lacerda (anda muy bien) y Armando Wila. Por el contrario, causaron baja Duvier Riascos (ningún jugador puede hablar mal de la institución que lo cobijó) y Gabriel Pereyra (viendo a Wila, hubiera sido mejor quedarse con el “Místico”).
Roberto Henaine, vía twitter, señaló sentir impotencia por ver jugar bien al equipo y no sumar puntos. La misma impotencia que durante años ha sentido la afición del equipo, que ve como las directivas en turno sólo jalan agua para su molino, en realidad no apoyan el resurgimiento de la escuadra, inca el diente a los aficionados en las vísperas de un partido ante un equipo grande, y al final, los resultados no llegan. En el futbol actual, es muy difícil caminar sin una directiva capaz, y eso es lo que sucede en el Puebla.
Para colmo de males, dos rumores afectan el día a día camotero. El primero surgió ayer cuando TVC Deportes señaló que los Henaine moverían a Veracruz, el partido Puebla contra Chivas, situación que la directiva, otra vez vía twitter, se apresuró a desmentir. El partido contra los tapatíos se jugará en el Estadio Cuauhtémoc, como estaba programado.
El segundo rumor puede hacer más daño. El Once Caldas (el equipo colombiano del que procede, Juan Carlos Osorio) está en una profunda crisis. Pompilio Páez no ha podido mantener el nivel de excelencia, el cuadro de Manizales tiene a varios suspendidos, no ha ganado con 3 empates y dos derrotas, y se ubica en el puesto 17 de 18, sólo por arriba del Medellín, por eso, algunos medios indican como posibilidad el regreso de Osorio.

Esa sería la peor noticia para todos, para el Puebla porque el trabajo de Osorio vale la pena y, si logra consolidarlo, podría llevar a otras alturas al conjunto camotero, para él mismo porque significaría que su apuesta por el futbol mexicano fue fallida, y porque afectaría su relación con Pompilio Páez quien era su mano derecha.

Por el momento, tanto la directiva del Puebla como Osorio aguantan, y ojalá, por el bien de la afición poblana, los resultados sean acordes con los merecimientos del cuadro de la Franja en la cancha.

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