miércoles, 2 de mayo de 2012

GOL DE LA TELECRACIA.
Por: David Alberto Badillo.
La palabra telecracia, por si usted no la conocía amable lector, es una palabra de origen griego; de tele, poder y kratos, autoridad.
La telecracia rivaliza desde siempre con la democracia, es el clásico de clásicos, sin embargo sus estilos de juego son completamente diferentes. Mientras que una pugna por el juego limpio, es decir la democracia, la otra se vale del anti futbol para conseguir sus objetivos, nos referimos a la telecracia.
La democracia despliega un futbol como el del Barcelona, efectivo, atractivo, ofensivo y espectacular. Lamentablemente causa envidia en su oponente la telecracia, ésta, casi siempre gana, sin embrago su juego es todos atrás y un delantero busca en un contragolpe anotar.
Sería como el Chelsea, a nadie le gusta su juego, es para destruir, pero el reglamento lo permite.

Tiene en todo el mundo una sucursal o filial, e incluso es el equipo preferido de la FIFA, el más galardonado y ganador, su potencial es tal, que la escuela futbolística de la telecracia va marcando la moda.
En nuestro país se ha convertido en el gran campeón, es el rival a vencer desde 1959, y su hegemonía es absoluta.
La presente semana el equipo mexicano de la telecracia metió un golazo, uno de sus arietes ofensivos; Ricardo Salinas Pliego, esperó al tiempo de compensación para rematar y anotarle al equipo del IFE.
El IFE tiene rivalidad con el equipo mexicano de la telecracia desde el 2007, año en el que le puso un hasta aquí.

El anotador del gol telecrático, como se dice en la cascarita, les guarda mucho calor a todos los representantes futbolísticos de la democracia.
Además de perder en el 2007 un partido fundamental, posteriormente fue sancionado económicamente por tratar de engañar al árbitro, fue sospechoso de arreglar juegos,  apostar clandestinamente contra su equipo, de lesionar y dejar fuera de su plantel a los talentosos durante el interescuadras, y siempre hace lo que el entrenador, don Emilito, le pide que desarrolle en el campo de juego. Es una relación como la de Mourinho y Pepe en el Madrid.
Conste que hablamos de futbol, para no herir susceptibilidades y no salir de lo nuestro que es el deporte.

AHORA SÍ, HABLEMOS DE FUTBOL.
Damas y caballeros, hoy es el juego de ida en la final de la liga de ascenso entre Lobos BUAP y el León. El primero de dos partidos en los que se dirime el rival del Correcaminos para la gran final por el ascenso a la máxima categoría del balompié nacional.
En apariencia encontramos muy cargados los momios en favor del cuadro esmeralda, pero afortunadamente el deporte es todavía capaz de darnos sorpresas, sorpresas que en otros rubros de la vida son imposibles.

Se trata, sin exagerar, de la legendaria lucha de David vs Goliat, de los millones de pesos invertidos contra el espíritu universitario, del derroche y la influencia contra el ímpetu y la bizarría.
Con todo el pronóstico en contra, el equipo de Sergio Orduña se ha encargado de ir derribando las barreras del fatalismo y ahora están únicamente a dos pasos de darle a Puebla, por segunda ocasión en su historia, la fantástica experiencia de contar con dos equipos en primera división.
Ojalá podamos disfrutar de grandes partidos, de juegos dignos de una final, de lucha limpia, y de una presencia equidistante del aparato futbolero.
Analizar  las virtudes y falencias de ambos cuadros, es importante, pero no es lo que mayor optimismo puede provocarle al cuadro universitario de Puebla y sus simpatizantes.
Por lo mismo,  a manera de evocación de viejas tragedias del cuadro guanajuatense y reminiscencias dolorosas de su pasado, vamos con toda la intención a recordar lo que históricamente suele ocurrir cuando el balón está en medio de Puebla y León.
Se trata sin lugar a dudas de dos plazas futboleras indispensables y trascendentales, por ello el nombre de León y Puebla van ligados en varios episodios fundamentales.
El recuento lo iniciamos no en orden cronológico, sino de jerarquía, es decir, los duelos de mayor importancia entre el bajío y la angelópolis.
Por supuesto que el capítulo que tiene que abrir el recuento, es la final de liga que sostuvieron el León y el Puebla en 1992, además el único recuerdo realmente grato para León.
Se trató del primer campeonato en treintaiséis  años para el León, el quinto en total, y lo consiguieron al segundo año de haber regresado a la primera división.
Un equipo importante dirigido por Víctor Manuel Vucetich y que contaba con Milton Queiroz “Tita” como gran figura http://www.youtube.com/watch?v=ju5chyI8IxA&feature=relmfu.
Del otro lado el Puebla era dirigido por Manuel Lapuente, y tras derrotar al Necaxa en semifinales y al Guadalajara en cuartos de final http://www.youtube.com/watch?v=BQUH9CxH0-o, se instaló en la final, eran ya los momentos de plena persecución a la franja y su directiva.
El partido de ida se disputó un jueves por la noche, después de un diluvio que estuvo a muy poco de suspender el espectáculo, al final,  el León sacó un gran resultado de cero por cero.
Paco Ramírez se salvó en el minuto noventa de la expulsión y el Puebla viajaba con todo en contra para la vuelta.
Ya en el estadio de León, se repitió en tiempo regular el marcador de la ida, y en tiempos extras el León ganó por marcador de dos goles a cero, anotaciones de Carlos Turrubiates y autogol del “coreano” Rivera.
Se trata del único recuerdo agradable para la gente de León, el resto es infausto para ellos.
Para recordar, la final de la temporada 1972 – 1973, el León se veía las caras con la máquina del Cruz Azul, el famoso equipo de la década de los setentas.
Tras empatar los dos primeros juegos de la final, a uno en el Nou Camp y a cero en el Azteca, la final se definió en tres partidos, el campo elegido para el juego de desempate fue el estadio Cuauhtémoc de Puebla http://www.youtube.com/watch?v=roroLJjKsIY.
La noche del 19 de junio de 1973 quedará en la memoria triste de la fiera. Para el partido que se disputó en Puebla, los panzas verdes y la máquina volvieron a empatar a uno, pero en el tiempo extra un autogol del ”Tarzán” Davino, padre de Duilio y Flavio Davino, le dio al Cruz Azul su cuarto título de liga.
Otro recuerdo colateral, sumamente infortunado para el bajío, es sin duda la historia del ascenso frustrado de Unión de Curtidores.
El equipo propiedad de Valente Aguirre, consiguió deportivamente su ascenso a la primera división luego de vencer al Yucatán en la final de la primera división A http://www.youtube.com/watch?v=RUiJgKpfbLk. Sin embargo a dos días de la hazaña deportiva, Francisco Bernat llegó a un acuerdo para mover la franquicia de León para Puebla y evitar que los camoteros perdieran la categoría, misma que en el terreno no pudieron defender.
El Puebla se quedó en primera división y León que deportivamente había ganado la posibilidad de tener dos equipos en el máximo circuito vendió al Curtidores.
Para hablar de los enfrentamientos entre León y Puebla en el futbol soccer, se tiene que recordar la época romántica del balompié, por no decir prehistórica.
Nos remontamos al lejano 1952 – 1953, cuando la franja y los panzas verdes se batieron en la final de copa, en un gran juego que se disputó en el hoy Estadio Azul, ante el apoyo de un campo repleto de fanáticos poblanos.
Era el gran León, un equipo que había sido campeonísimo, que era base de la selección nacional y que tenía  grandes futbolistas extranjeros. Lucía como el favorito, pero la determinación y coraje de los poblanos comandados por Isidro Lángara, dieron al traste con los pronósticos en contra y terminaron por ganar el campeonato de copa, el segundo en la historia de Puebla.
El medio día del 31 de mayo de 1953, con anotaciones de Mariano Fernández (primer futbolista nacido en Puebla en portar el uniforme de la selección nacional) al13, Cubero al 25 y 41, y Lupe Velázquez al 70, la franja obtuvo el título.

Marco Aurelio descontó al 81 por el León, pero el triunfo del cuadro camotero fue inobjetable.
El recuerdo del partido existe en la memoria de los aficionados de la vieja guardia, en los datos duros y en la hemeroteca, pero es el primer episodio de las batallas futboleras entre León y Puebla.
El capítulo que quizás mayor amargura causa en León, fue el  ocurrido en abril del 2002, exactamente hace diez años, el descenso de la “Fiera” a la división de ascenso http://www.youtube.com/watch?v=cRBstek8C-c.
A partir del descenso, todo el entorno futbolero en León se ha teñido de negro, se han vivido auténticas tragedias, y el León se ha quedado cerca de consumar su ascenso, pero en la orilla siempre han sido derrotados en el transcurso de la última década.
La tarde del 21 de abril de 2002, el Puebla de la franja dirigido por Miguel Ángel el “Zurdo” López, mandó al descenso al León, que era dirigido por un poblano, Rafael Chávez Carretero.
Los dos equipos estaban por la calle de la amargura, el Puebla por ejemplo no pudo ganar ningún partido como local, pero ello no impidió que la franja se cobrara con creces la afrenta de diez años atrás.
Era una tarde calurosa en el Nou Camp, el público de León sabía que una derrota descendería al León y por lo mismo el apoyo fue incesante durante los noventa minutos. Hasta el minuto 64 la fiesta pintaba en paz para el equipo verde, anotaciones de Raúl Gutiérrez al minuto 41 y de Esqueda al 64 le daban una ventaja que parecía suficiente.
Sin embargo bien dicen que el 2 a 0 es el marcador engañoso, el Puebla remontó y terminó ganando por 3 a 2, anotaciones de Marco Capetillo al minuto 66 y 75, y para rematar al León, Rafael Garzón al minuto 84 colocó cifras definitivas.
León y Puebla son plazas futboleras, dos de las ciudades más grandes del país, los esmeraldas son un equipo que le hace falta a la primera división, de gran tradición, pero enfrente se encuentra un equipo que inicia su historia en el futbol y al que nadie le ha regalado nada.

En unas horas más y ante el estadio universitario pletórico, inicia la final de la liga de ascenso, un nuevo capítulo en las batallas del futbol, dos grandes equipos buscando la consecución de la palabra más hermosa en el deporte: CAMPEÓN.

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