jueves, 4 de abril de 2013


LLAMADO  A LA CALMA.

ANTONIO  ABASCAL.

Déjeme hacer tres consideraciones antes de empezar la colaboración de este jueves. La primera de ellas tiene que ver con el tema, ya que en aras de la diversidad del blog hoy pensaba escribir sobre el inicio espectacular de las Grandes Ligas, sin embargo, lo sucedido ayer en Cancún me obligó a escribir de futbol. La segunda es una aclaración,  este artículo no busca a defender a Manolo Lapuente y Jesús López Chargoy, pero sí intenta exponer todos los puntos que rodean al Puebla para tratar de ser objetivos en los juicios. Y la tercera es una disculpa por escribir estas líneas en primera persona.


Ayer el Puebla de la Franja quedó fuera de la Copa MX al empatar a uno con el Atlante y perder en serie de penales. Tanto en el partido como en la fatídica tanda, el cuadro camotero tuvo la delantera en el marcador y no supo aprovechar dichas ventajas. Pero lo realmente preocupante es que futbolísticamente el cuadro poblano no supo reflejar su superioridad sobre los Potros; es cierto, fue la Franja quien nos regaló las mejores gotas futbolísticas de la noche, pero tampoco fueron tantas. El cuadro de Lapuente combina poco de media cancha hacia adelante, abusa del disparo de media distancia y de las jugadas individuales. De hecho, entre Copa y Liga, el conjunto blanquiazul acumula seis partidos sin ganar; la derrota ante Pumas y los empates en Pachuca y contra Atlante en Copa, así como los descalabros en fila contra Pumas, Pachuca y Tigres en la liga.

Ahora no pudimos observar si el Puebla aprendió la lección y ya sabe manejar los partidos porque el árbitro Jorge Antonio Pérez Durán se inventó un penal tres minutos después del gol camotero. De hecho, este Pérez Durán vino a comprobar la crisis del arbitraje mexicano porque sus decisiones fueron muy cuestionables y perjudicó a los dos equipos (anuló dos goles al Atlante por faltas muy rigoristas). Ya con el empate, el cuadro visitante tuvo ventaja de 3-2 en la serie, pero Pablo González falló su disparo y cuando Esteban Paredes también erró, Isaac Romo pudo darle a los Camoteros el pase a la final, pero telegrafió su disparo y Villalpando evitó la derrota de su equipo. En la muerte súbita, Venegas hizo el gol atlantista, mientras que Jaime Durán falló ante Villalpando.


Por eso hay una serie de ideas que quiero poner en la mesa para refrescar la memoria y analizar fríamente la situación de este Puebla.

1.- Roma no se hizo en un día. Jesús López Chargoy se hizo cargo de la administración del club a finales de Noviembre y sólo tuvo un mes para armar al equipo. La base es la misma que el torneo anterior hizo 11 puntos y que se distinguió por su desidia, división al interior y poca calidad. El receso entre los torneos de Apertura y Clausura no permite muchos cambios de fondo, pero el directivo consiguió traer un técnico de cartel, apostó por jugadores que pedían una segunda oportunidad y exigió que siempre hubiera entrega en el terreno de juego. A toro pasado (lo cual es muy ventajoso), me parece que López Chargoy se equivocó al conseguir los servicios de Emmanuel Cerda y Alberto Medina, además de confiar en Roberto Carlos Juárez y Efraín Dimayuga, pero en su momento las incorporaciones gozaron de la aprobación de medios y aficionados. El Puebla lleva 15 años de vacas flacas y el desorden tras la administración de Henaine era absoluto; no se puede borrar dicho desorden en un mes previo al campeonato y con tres meses de trabajo en la cancha.

AGENCIA: ENFOQUE
2.- No se vale pedir el regreso de ciertos emisarios del pasado. Manolo Lapuente es un hombre capacitado para sacar adelante al Puebla. Nos podrá gustar o no su estilo, pero lo que necesita el veterano estratega es más calidad en la plantilla. El hombre de la boina no es infalible y, de hecho, también ha cometido errores costosos. Ayer mismo los cambios no ayudaron al equipo, incluso lo frenaron, sin embargo, una combinación entre Arce y Romo le dio el gol a la escuadra poblana.

AGENCIA: ENFOQUE
El Puebla ha perdido 10 puntos en los últimos minutos en la liga y eso es responsabilidad del técnico en lo que se supone es una de sus fortalezas, el manejo del partido. En la Copa, el equipo fue alcanzado tanto por Pachuca como por Atlante. Sin embargo, los medios y la afición también perdieron perspectiva y, a veces, le exigen a Lapuente como si tuviera el trabuco de 89-90. Este Puebla no tiene a algún futbolista que pueda equipararse con Chepo, Bernal, Cosío, Aravena y Torres, sólo por hablar de la media cancha. Este Puebla carece de un hombre que marque los tiempos en el medio campo y que haga jugar a sus compañeros; para acabar pronto este Puebla carece de un Nicolás Olivera que hacía esa labor en tiempos de Sánchez Solá. Lo que este Puebla tiene son mediocampistas de brega, de garra, pero sin la sensibilidad para guardar la pelota en momentos determinados o de buscar combinaciones.

AGENCIA: ENFOQUE/ JAM MEDIA
3.- Hay que distinguir entre actitud y calidad. Salvo algunas excepciones como el primer tiempo ante Mérida y el duelo copero ante Pumas, no nos podemos quejar de actitud. El propio Alberto Medina ayer jugó como lateral derecho y ha hecho esfuerzos defensivos que en otros equipos no realizaba, sin embargo, en el tema de la calidad ha quedado a deber, ya que no ha sido productivo y tampoco se ha atrevido a hacer sus típicos desbordes. Ha faltado actitud en los elementos de banca como Cerda, Juárez, Dimayuga y Brayan Martínez, por eso sus minutos se han reducido; pero, el resto del plantel está comprometido y se ha entregado, no ha alcanzado porque ahí también cuenta la calidad.

AGENCIA: ENFOQUE
De hecho, la lesión de Borja refuerza esta tesis. El ecuatoriano todavía no está en forma, pero no hay quien pueda hacer la labor de jalar marca y de empezar a ensuciar el juego del rival. En resumen, no es un problema generalizado de actitud, es un problema de calidad.

AGENCIA: ENFOQUE
4.- Hay aspectos positivos que se deben ponderar y cuidar. El regreso de la pasión por el Puebla, la aparición de Pablo González (hace años que el equipo camotero no producía un jugador tan interesante y además poblano).

Y aquí cabe hacer otro llado para cuidar nuestros productos. Pablo falló el penal, pero en lugar de hacer leña del árbol caído hay que hablar de los pantalones que tuvo para pedir la pelota y buscar esa pena máxima. Durante el partido, González recuperó muchos balones y supo darle circulación al Puebla. Ante Tigres fue uno de los mejores elementos, por lo que no se vale meterse con un futbolista con mucho futuro.


González falló porque pidió la pelota, pero otros jugadores de experiencia ni siquiera se asomaron: Medina, Cerda o Chávez, por ejemplo. Otros dos veteranos como Isaac Romo (si lo hubiera metido, ahí se acababa la serie) y Jaime Durán erraron sus disparos ante Villapando y pocos los criticaron. El guardameta atlantista pesó en la tanda, mientras que un veterano como Alexandro Álvarez fue un mero espectador.


Que quede claro que no busco que el público se meta con los mencionados, la intención es demostrar que Pablo González se equivocó como otros de sus compañeros, pero el hecho de que un canterano poblano de 19 años ya sea titular es una buena noticia porque además se lo ha ganado con sus actuaciones.

Finalmente hay que decir que lo que necesita este Puebla es continuidad y eso es aplicable a la directiva, cuerpo técnico, fuerzas básicas y a los jugadores del primer equipo que se hayan ganado su renovación.

La buena noticia es que si se cuida esta base y se refuerza con inteligencia, además de respetar el proceso con Lapuente, ahora sí el Puebla podría aspirar a regresar a los grandes escenarios, por lo pronto, Manolo deberá trabajar muy duro para levantar a sus dirigidos y cerrar bien la liga para evitar problemas porcentuales.
  
AGENCIA: ENFOQUE

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