lunes, 22 de abril de 2013


LOS  DESCENSOS DEL PUEBLA.

ANTONIO  ABASCAL.

La quinta derrota en los últimos seis partidos del Puebla no sólo le ha dado respiración artificial al Querétaro, también ha dotado a los Gallos Blancos de esperanza, de fe para buscar un milagro, mientras que a los jugadores del Puebla parece que nadie les ha dicho que se juegan el futuro de una franquicia con tradición en el máximo circuito.
CORTESÍA: IRENE QUINTERO MÁRMOL
La derrota ante el Atlante mantuvo la inercia de los últimos partidos. Un equipo que dejó de compartir el esfuerzo como en el arranque del torneo, ahora mientras los Noriega, De Buen, Borja y González se matan en la cancha, otros deambulan en el terreno y, por lo tanto, no pesan: Segundo Castillo, Matías Alustiza, entre los más sobresalientes. Ahora bien, aquí no estamos hablando de calidad, estamos hablando de garra, de coraje. Una característica que la actual directiva quería imbuir en el equipo y que visto lo visto no ha tenido éxito. La frase con la que Manolo Lapuente inició su presentación en Diciembre “esta franja se defiende a muerte” ha quedado en letra muerta, en demagogia.

CORTESÍA: IRENE QUINTERO MÁRMOL
En este espacio hemos señalado que muchos de los problemas del Puebla se deben a una plantilla corta, tanto en número como en calidad. Imagínese usted que con la situación que se vive, Manolo Lapuente sigue confiando en los habituales 14-16 jugadores de los últimos partidos: Víctor Hugo Hernández, Alexandro Álvarez, Michael Orozco, Jonathan Lacerda, Jesús Chávez, William Paredes (Jaime Durán ha dejado de contar aunque se mantuvo como titular hasta el duelo ante Tigres), Segundo Castillo, Luis Noriega, Diego de Buen, Pablo González, Alberto Medina, DaMarcus Beasley, Félix Borja, Isaac Romo y Matías Alustiza.

CORTESÍA: IRENE QUINTERO MÁRMOL
Los dos centrales titulares han cometido muchos errores, pero su suplente es Roberto Carlos Juárez quien empezó en el once ante Tijuana, tuvo minutos en Toluca y en la copa, pero no se ha sabido ganar la confianza del técnico. El Puebla juega sin lateral derecho natural y Michael Orozco también ha cometido errores que han subido a los marcadores, in embargo, Efraín Dimayuga también dejó de contar para Lapuente desde la fase de grupos de la Copa Mx. Por eso, el veterano estratega ha preferido improvisar a Alberto Medina y Pablo González por ese lado.


Emmanuel Cerda llegó para ser una posibilidad, para ser un revulsivo y ahora juega en la sub 20; Brayan Martínez jamás pudo convencer a Lapuente Díaz, incluso en la portería se contrató a Antonio Iriarte quien fue fichado ya con la temporada iniciada, de acuerdo a algunos informes era del gusto del técnico, pero hasta el momento ni siquiera a la banca ha salido, cuando Víctor Hugo Hernández ha sido irregular y el "Mostro" no ha tenido una buena campaña, incluyendo el grave error de ayer.


Este repaso demuestra que la plantilla se quedó corta y que ante la ausencia de calidad, el cuerpo técnico prefirió improvisar a algunos jugadores en posiciones que no dominan lo que también ha sido un lastre. De hecho, en el partido ante el Atlante, Michael Orozco terminó como lateral izquierdo. Lo más preocupante de la situación camotera es que se nota la desesperación de Lapuente y de sus auxiliares al no dar con la solución que el equipo necesita.


La actitud de algunos sí ha dejado que desear, pero es un problema que se suma al principal, la falta de calidad. En el futbol actual no basta con correr, y poner garra, hoy se necesita de calidad. Incluso, el Puebla de Sánchez Solá que se distinguía por su coraje, tenía más jugadores capaces de cambiar la historia con su talento: Por ejemplo, Nicolás Olivera en medio campo, ya que dictaba los tiempos del equipo y daba sentido al esfuerzo de sus compañeros.


Ahora bien, dicen que quien no conoce de historia está condenado a repetirla. Tal parece que el Puebla no escarmienta y que nuevamente ha caído en una espiral que ya sabe no tiene un final feliz.


Tras la burla de los Abed y de Raúl Cárdenas con los jugadores yugoslavos, la novel directiva de Francisco Bernat y el Ingeniero Regordosa confío en Alfredo Tena quien había metido al Puebla a la liguilla en la campaña 94-95, trajeron a veteranos ilustres como Rubén Ríaz Díaz, Miguel Pardeza, Roberto Ruiz Esparza, Martín Ubaldi Francisco Uribe y Francois Omam Biyick. El nuevo Puebla consiguió algunos resultados destacados como el 3-1 ante Celaya que parecían darle la salvación, pero a partir de la fecha 8, el Puebla acumuló 5 derrotas consecutivas lo que generó el despido de Tena Garduño y la reacción del Celaya de Romano; ya con José Mary Bakero en el timón, la Franja sumó otras dos derrotas consecutivas hasta empatar ante el América y ganarle a Toros Neza, aunque el empate final ante Monterrey decidió el descenso camotero el 9 de Mayo de 1999. Es decir, 7 derrotas consecutivas las que hundieron a la Franja http://www.youtube.com/watch?v=JTkQOkuVgTM.


En el Apertura 2004, Juan Ignacio Palou armó un equipo que arrancó muy bien con 7 puntos de los primeros 9 en disputa, de hecho, ganó 4 de los primeros 5 y peleó por el superliderato, la pasión de la Franja regresó a la ciudad y la escuadra, dirigida por un poblano, estaba en los primeros lugares de la tabla. De la jornada 6 a la 8, ligó empates para mantenerse invicto, en la 9 derrotó al Necaxa y fue hasta la 10 cuando cayó 3-0 en Puebla ante Morelia cuando supo lo que era la derrota, pero a partir de ese momento no volvió a ganar. Cerró el campeonato con 6 derrotas (4 de ellas consecutivas) y dos empates. En ese torneo se dio la bronca ante los Pumas, la suspensión a Bernat y el veto al Estadio Cuauhtémoc.


Para el Clausura 2005, la directiva trajo a jugadores como Gerardo Bedoya, Antonio de Nigris (qepd) y el argentino Ariel Carreño que se sumaron a los Frankie Oviedo, Oscar Dautt, Oscar Mascorro y Juan Ignacio Quinteros. El Puebla perdió el partido inaugural 3-1 ante Cruz Azul, pero luego goleó 5-2 al Atlas, empató a 0 ante Dorados, empató a dos ante el América, para después ligar derrotas ante Santos y Estudiantes lo que provocó la salida de Nacho Palou. Ricardo Campos debutó con triunfo ante Jaguares para después ligar dos derrotas consecutivas, lo que generó otro cambio y la llegada de Roberto Saporitti quien sumó otro descalabro antes de golear 4-1 a las Chivas.  Cayó ante Pumas, venció al Atlante, empató con Pachuca en el Estadio Hidalgo, empató con Toluca en casa, para perder en el Puerto ante los Tiburones  y cerrar su historia en Primera División con una derrota ante los Tigres, partido al cual llegó descendido. Es decir, esa Franja ganó 3 de los últimos 14 juegos que disputó. Y si sumamos el cierre del Apertura 2004, llegaremos a la conclusión de que ganó 3 de los últimos 20 partidos que disputó en el máximo circuito para salvar a Dorados de Sinaloa.

Tal parece que como a las otras ediciones de la Franja, al técnico se le acabó el discurso y los jugadores se tiraron a la hamaca, con otra triste demostración de que el Puebla no aprende de la historia. En los anteriores descensos, hubo manoseo de técnicos y jugadores, así como escándalos que dividieron a las directivas, ahora los escándalos fueron propios de la era Henaine y aunque ahora hay más orden, parece que la inercia no es favorable para una Franja que ha puesto más atención en su entorno que en generar programas de mediano y largo plazo para que el sufrimiento del descenso no regrese. Ahora lo único que queda es pedirle un favor a las Chivas Rayadas del Guadalajara o un milagro al actual Puebla aunque se haya quedado sin respuestas en todos los sentidos.

AGENCIA: ENFOQUE

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