lunes, 13 de mayo de 2013


LA  CULPA LA TENEMOS NOSOTROS.

ANTONIO  ABASCAL.

El pasado fin de semana se caracterizó por su intensidad. Lo mismo en la liguilla del futbol mexicano, que en el futbol español para coronar al Barcelona, que en Inglaterra con las despedidas de Alex Ferguson y David Moyes de sus respectivos clubes, así como en la FA Cup donde un club chico y descendido como el Wigan fue capaz de pegarle al poderoso Manchester City en un Wembley pletórico, hasta llegar a Alemania en los festejos del Bayern Munich.


Hay que reconocer que nuestra liguilla ofreció cuatro buenos partidos de vuelta, donde el dramatismo estuvo presente en cada uno de ellos ya que las eliminatorias de América, Cruz Azul y Santos estuvieron a un gol de escribir una historia distinta, las Águilas y los laguneros pudieron marcar al contragolpe el tanto de la tranquilidad en los minutos finales, pero la Máquina tuvo que sufrir hasta la reposición para lograr su boleto a las semifinales.

La liguilla, otra vez, demostró su magia, el problema es que para disfrutarla la afición tuvo que soportar 17 jornadas en las que si bien el nivel creció y hubo buenos encuentros, también hubo otros que se caracterizaron por su mediocridad.


Y ese es el problema, el sistema mexicano premia la medianía, no hay que perder de vista que de cara a este torneo, sólo el América pudo meterse a las semifinales desde la parte de la tabla. El equipo que  más puntos hizo, Tigres, ya no tiene posibilidades de ganar el título, lo mismo para el Atlas y el Morelia; en cambio, un equipo como Monterrey que se metió a la liguilla de rebote (se ubicó en la novena posición de la tabla, pero como Querétaro descendió ya no pudo jugar la liguilla) ahora puede ser campeón del futbol mexicano.


Santos jugó bien gran parte de la campaña, pero después cayó en una mala racha que lo mandó al sexto lugar en la tabla de posiciones, sin embargo, ganó a la hora buena y también está en la ronda previa a la final; lo mismo pasa con Cruz Azul, una escuadra en la que su técnico, Guillermo Vázquez parecía en el cadalso y ahora aspira a un doblete (liga y copa) que no se ve en nuestro país desde la campaña 1989-1990 cuando el Puebla de la Franja lo consiguió.


La liguilla, sin embargo, no está mal. Es un negocio (aunque lo estadios en la presente fiesta grande no se han llenado), el problema es que con su pretexto los equipos navegan en las aguas de la mediocridad durante tres meses y medio y los aficionados somos los que debemos entender que las huestes de nuestros equipos se están preparando para la hora de la verdad. Como somos tan comprensivos perdonamos partidos malos con el deseo de llegar la fiesta.


Los deportes estadounidenses tienen el formato de playoffs y muchas veces tampoco el equipo que hizo mejor las cosas en temporada regular se corona. Para no ir más lejos en el Super Bowl de Febrero, Cuervos y 49ers llegaron sin haber sido los número uno de sus respectivas conferencias, que fueron Denver y Atlanta, sin embargo, los hombres de Jhon Harbaugh y los Gambusinos se impusieron a ellos para llegar al Súper Domingo. La diferencia entre los aficionados a la NFL y al futbol mexicano, es que durante la temporada regular en la liga profesional de futbol americano siempre hay un elevado nivel.


Eso es lo que como aficionados tendríamos que exigirle a la liga MX, que mejore su nivel en la fase de calificación, que sus técnicos no encuentren en el espejismo de la liguilla el pretexto para frenar a sus escuadras y que los equipos produzcan un espectáculo acorde con lo que estamos pagando.


Durante el pasado fin de semana volví a sentir envidia de la intensidad con la que el Espanyol enfrentó al Real Madrid, a pesar de que el empate le daba el campeonato a sus rivales de ciudad. Sentí envidia de los aficionados del Wigan que aún descendidos en la liga vieron a su equipo matarse en el campo para frenar al talento del Manchester City y llevarse la victoria en la FA Cup para engrandecer la leyenda de este torneo.


Sentí envidia de ver que un técnico sí puede despedirse con todos los honores tras 26 años de entrega a un club (y ojo que no siempre entregó campeonatos) o el de un estratega que tras 11 años en un equipo decide irse pero sus jugadores y la afición lo despidieron a lo grande y en este caso, David Moyes no le dio títulos al Everton, pero siempre hizo equipos competitivos a pesar de no tener tanto presupuesto.


Ojalá en México tuviéramos proyecto de largo plazo, pero eso bajo este formato de torneos cortos no es posible. Al final, las propias instituciones y los aficionados sufrimos un sistema que sólo beneficia a los promotores que se enriquecen con la voracidad de un mercado que exige resultados rápidos.


El problema es que esa voracidad sólo afectaba a los técnicos y los jugadores, ahora empieza a comerse a franquicias que van de un lado a otro sin generar raíces en alguna localidad. La afición no importa, sólo el negocio y, por ello, se habla más del posible destino de Neza que de su gran liguilla, o del futuro de San Luis lejos de la ciudad potosina, lo mismo que de Jaguares y hasta del propio Atlante que se ha convertido en el rey de la mudanza.

PUEBLA SE MERECE MÁS
Hablando de proyectos, la directiva poblana dice estar en uno. Los primeros pasos fueron confirmar a Lapuente ( a pesar del mal torneo) y fortalecer a su cuerpo técnico. Lo cual parece una buena decisión.


El problema viene en la conformación del equipo. Confiar en los mismos cinco extranjeros, cuando alguno de ellos sólo vendió espejitos o en los primeros nombres que se han conocido de posibles refuerzos. Estos últimos sólo responderían a una nostalgia mal entendida porque sin ser malos jugadores, no parecen tener las características para que el equipo de la Franja de un salto de calidad.


Ahora bien, esta semana puede resultar clave para la conformación del Puebla, por lo que habrá que esperar acontecimientos justo cuando termina la primera quincena de Mayo. 


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