jueves, 25 de julio de 2013

MI VILLANO FAVORITO.


ANTONIO ABASCAL.

En México somos especialistas en encontrar “villanos favoritos” para el acontecer social, político, económico y el deporte no escapa a esa costumbre nacional. En 2010, los villanos fueron Javier Aguirre, Adolfo Bautista y Guillermo Franco, en 2008 fue Hugo Sánchez, en 2009 Sven Goran Eriksson y ahora es José Manuel de la Torre.

También somos especialistas en dotar de características mesiánicas a los que no están. El lugar privilegiado en el futbol mexicano es ser candidato a dirigir la selección. “El sí haría los cambios”, “su equipo juega bien al futbol”, “ha triunfado en España”, esta misma situación la viven los jugadores naturalizados, porque hay que aceptar que la mayoría deseaba ver a Guillermo Franco en la escuadra nacional.


Que quede claro que un servidor no defiende al “Chepo”, pero es un hecho que el pésimo 2013 que han vivido las selecciones no sólo obedece a los errores del técnico. Lo que estamos viviendo no es una crisis del “Tri”, es una crisis del futbol mexicano en su totalidad. Entonces, bajo esta tesitura, De la Torre ya no es el único “culpable” de la triste realidad futbolística.


Una frase hecha reza “aquellos que no conocen su historia están condenados a repetirla”. El “Chepo” se puede ir en las próximas horas, pero el que llegue llamará a la misma base, tal vez se atreverá a convocar a naturalizados como Christian Giménez, Lucas Lobos (ambos, hace algunos meses, en sus primeras declaraciones sobre la posibilidad de vestir la verde, mostraron sus reservas); el talento de los argentinos y la “magia” del técnico ayudarán a que la selección juegue mejor y consiga el ansiado boleto al Mundial. Iremos al sorteo de Diciembre ilusionados y sacaremos las tradicionales quinielas con los posibles resultados del cuadro nacional en Brasil 2014.


Al final, ese estupendo técnico (Luis Fernando Tena, Víctor Manuel Vucetich, Miguel Herrera) empezará a cometer errores; los naturalizados no demostrarán amor por la playera y nos estrellaremos con el mismo muro de siempre. Entonces, el “villano favorito” ya no será “Chepo”, será el técnico de turno, sus naturalizados y el jugador que más haya fallado en Brasil.


México es el único equipo junto con Brasil y Alemania que siempre ha calificado a Octavos de Final en los últimos cinco mundiales (desde Estados Unidos 94 hasta Sudáfrica 2010), otras potencias como España, Argentina, Italia e Inglaterra, por lo menos han fallado una vez a esa cita. España fue eliminada en la fase de grupos de Francia 98, Argentina en la de 2002, Italia en la de Sudáfrica 2010 e Inglaterra no asistió a Estados Unidos 94. El problema es que en esos 5 mundiales, Brasil y Alemania siempre han progresado de Octavos y México se ha quedado ahí.


Ese estancamiento (con directores técnicos distintos, salvo Javier Aguirre en dos oportunidades) se debe a que la estructura del futbol mexicano está podrida. Técnicos nacionales van o vienen y Justino Compeán y Decio de María siguen instalados en sus sillones de la Federación Mexicana de Futbol y de la Liga MX.


Justino y Decio ya estaban cuando Hugo Sánchez falló en el preolímpico rumbo a Beijing 2008, cuando Sven Goran Eriksson estuvo a punto de no calificar al hexagonal final de la CONCACAF, cuando Javier Aguirre naufragó en Sudáfrica a pesar de tener una gran oportunidad de romper con la maldición de los Octavos. Justino y Decio viven de sus éxitos en los apartados de mercadotecnia y de ingresos. Es cierto que también han visto el triunfo de la sub 17 en México 2011 y la medalla de oro olímpica pero la gran paradoja es que en esos procesos no metieron la mano.


El problema del “Tri” va más allá del “Chepo” de la Torre, es un problema de estructura. ¿Cómo podemos aspirar al quinto partido si nuestra liga (la que dota de material al técnico nacional) tiene exceso de extranjeros, si cada año se buscan los mecanismos para permitir más naturalizados en los equipos, si se tapa la progresión de jóvenes con elementos extranjeros de poca calidad o veteranos ilustres?


¿Cómo podemos exigirle resultados al técnico nacional, si la mayoría de extremos y laterales  fallan en sus centros? ¿Cómo podemos aspirar a un resultado histórico si en cada partido de la jornada vemos errores de marcación en táctica fija?

¿Cómo podemos soñar con una selección ganadora, si nuestra liga es un relajo donde el mejor postor tiene franquicia de Primera División y las que tuvieron méritos deportivos ya ni siquiera existen (La Piedad, Toros Neza)? ¿Cómo podemos aspirar a ganarle a las potencias, si aquí los castigos son selectivos y los vetos se levantan si eres capaz de caerle bien a los dueños del balón?


Pero lo más importante es que no podremos soñar con ese resultado histórico, mientras los promotores sigan presionando al técnico nacional para poner a ciertos jugadores. No podremos dar el paso, mientras las televisoras también impongan sus intereses en el “equipo de todos”. Toda esta podredumbre se resume a la ambición desmedida y a la miopía de los directivos que cuidan los centavos, para dejar ir los millones si fueran capaces de cuidar al deporte que los ha hecho ricos. ¿Para qué empezar el torneo en Julio cuando los equipos no están completos por la Copa Oro? ¿Para qué hacer un torneo de Copa por grupos que a nadie le interesa? Esta última respuesta es parte de los negocios con las televisoras (en este caso, las de cable).



Dicen que el deporte nacional es el futbol, pero yo lo dudo, el verdadero deporte nacional es apedrear al “villano favorito”, entonces a partir de hoy acudamos a la ceremonia ritual del sacrificio del técnico nacional en turno, para elevar a los altares al elegido, mientras los verdaderos culpables de la crisis del futbol mexicano siguen sentados contando los centavitos que han juntado con sus innovadoras ideas de mercadotecnia.

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