jueves, 5 de septiembre de 2013

UNA DECISIÓN BRAVA.


ANTONIO ABASCAL.

Los tres proyectos tienen muchos méritos, las tres son grandes y cosmopolitas ciudades, pero las tres tienen grandes peros para elegirlas como sede de los Juegos Olímpicos de 2020. El sábado, Tokio, Madrid y Estambul llegarán al final del camino para conocer a la vencedora que tendrá el honor de organizar la fiesta deportiva. La capital española se ha quedado dos veces en la orilla, mientras que Tokio se quedó con las ganas en 2016, aunque ya sabe los que es recibir la justa ya que, de hecho, fue la primera ciudad asiática en recibir los Juegos en 1964.
Al contrario que en recientes ocasiones no hay un favorito claro ya que la política del Comité Olímpico Internacional ha variado en los últimos años. Tokio, por su estabilidad política y económica parte con una ligera ventaja, pero hay cierta preocupación en los miembros del organismo por las fugas radioactivas de la central de Fukushima, la misma que se vio afectada por el tsunami de 2011.


Estambul vio truncadas muchas posibilidades durante los pasados meses. Las manifestaciones ciudadanas en contra del gobierno, algunas de ellas reprimidas con violencia, así como las pobres entradas a los estadios durante la Copa del Mundo sub 20 y un escándalo de dopaje nublaron el horizonte de una candidatura pujante, con mucho apoyo económico y con propuestas realmente innovadoras.


Madrid es un proyecto con experiencia, los españoles aprendieron de sus pasadas fallas cuando buscaron la sede de 2012 y 2016, sin embargo, la situación económica del país parece ser un nuevo freno en sus aspiraciones, así como su política antidopaje.


Ayer, en la conferencia de prensa del Presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, los periodistas trataron de conocer la versión del belga sobre los grandes peros de las ciudades candidatas y llamaron a esta elección como la primera en mucho tiempo con cierto aire de incertidumbre. Rogge se negó a hacer comentarios específicos sobre las ciudades al tener encima la votación, pero consideró que las tres podrían organizar unos muy buenos juegos.


Lo cierto es que los tres proyectos tienen méritos. El de Tokio destaca por su apuesta tecnológica, por rescatar algunos de los inmuebles que albergaron los Juegos de 64, así como por proponer una fiesta cercana a la gente, al organizar el primer” centro olímpico” lo que se traduce en tener las sedes en un radio de 8 kilómetros. Fortalecen la candidatura nipona, el apoyo gubernamental, la estabilidad financiera y la apuesta tecnológica http://www.youtube.com/watch?v=S4H-P6cg45E.


Estambul propone escenarios espectaculares en varias zonas de la ciudad, que van desde la modernidad hasta los paisajes de la ciudad antigua, el Bósforo y el bosque. La candidatura turca forma parte del plan de desarrollo del gobierno, por lo cual hay muchos fondos para hacerla realidad. Fortalecen sus aspiraciones el ofrecer un nuevo mercado para el COI (el musulmán), la idea de realizar los Juegos en dos continentes y la pasión deportiva de la población. Una de las caras centrales del proyecto es ofrecer las ceremonias en un recinto libre, ya que se construiría un espacio semiabierto cuya vista daría al mar, además de que la ceremonia en sí se realizará en el Bósforo y permitiría la concentración de 500 mil espectadores http://www.youtube.com/watch?v=zC9B0gyBuAo.


Madrid tiene ya muchas de las sedes construidas, cuenta con el proyecto mejor evaluado por la Comisión Especial y haber perdido dos elecciones consecutivas. La capital española también tiene a su favor la propuesta de realizar el baloncesto en la Plaza de Toros de “Las Ventas” lo que significaría un récord de aforo para este deporte http://www.youtube.com/watch?v=hncxW05nvoU&list=TLev714-5FhN8.


El primer ministro japonés, el jefe del gobierno turco y el Príncipe de Asturias estarán presentes para impulsar sus respectivas candidaturas, en algo que demuestra que hoy por  hoy, organizar unos Juegos Olímpicos no sólo es una cuestión de orgullo deportivo, también significa un importante apoyo para el desarrollo de los países ganadores.


Así como hay factores externos que han lastrado cada una de las candidaturas, hay otros temas que pueden ayudarlas. La rotación continental, una regla no escrita para el COI, indica que para 2020, Asia llevará 12 años sin la fiesta deportiva, la mayor entre las aspirantes ya que Europa sumará 8 años. En contraparte, los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018 pueden significar otro freno para el país del sol naciente.

En elecciones pasadas, el COI privilegio la apertura de nuevos mercados y los temas político-económicos por lo que de continuar la tendencia, Estambul sería la elegida.


A favor de Madrid opera el hecho de que se ha presentado en tres ediciones consecutivas, cada vez con un proyecto mejorado, así como el hecho de que la gran mayoría de sus instalaciones está lista, así como el récord de apoyo ciudadano cifrado en un 96%.



El próximo sábado 7 de Septiembre cerca de las 15:00 horas conoceremos la decisión de los miembros del COI y a partir de ahí también conoceremos las intenciones del mismo; es decir si sigue privilegiando los intereses económicos, o bien se decide por la estabilidad japonesa o por la experiencia española que además ve a los Juegos como una ilusión para relanzar su economía, bajar los índices de desempleo y recuperar el respeto internacional. 



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