lunes, 3 de diciembre de 2018

LA LIBERTADORES, PRISIONERA DE LOS INTERESES.



ANTONIO ABASCAL.

La mal llamada “final del mundo” entre Boca Juniors y River Plate ha generado cualquier cantidad de disparates ante la pésima conducción de la CONMEBOL y de doña FIFA, a partir de los actos violentos que evitaron que el pasado 24 de noviembre se jugara el partido de vuelta en el “Monumental” de River https://www.youtube.com/watch?v=bB5Ik9M918s. Dentro de esos disparates se encuentra la decisión de los órganos mencionados de celebrar el partido el próximo 9 de diciembre en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid, lo que ha dado pie a comentarios nacionalistas de uno y otro bando, la postura irrisoria del Boca de querer ganar la final en la mesa y la todavía más inverosímil de River de negarse a jugar en la casa del Real Madrid.
El País
El problema no es dónde se juega, porque la realidad es que ambos clubes ya deberían haber sido suspendidos por la CONMEBOL, y la FIFA debió invitar a otro club sudamericano a jugar el Mundial de Clubes que arranca el 12 de diciembre, pero ni Alejandro Domínguez como Presidente del organismo sudamericano, ni Gianni Infantino como mandamás de la FIFA quieren perder la oportunidad de llevar a cabo un negocio multimillonario a partir de los derechos de televisión y las entradas para lo cual han autorizado que los hinchas de uno y otro equipo puedan asistir, como si por arte de magia sólo por realizarse del otro lado del Atlántico, las aficiones de Boca y River se fueran a comportar https://www.youtube.com/watch?v=oUx5WFn5_gc.

Clarín/AP
A partir de los hechos del pasado 24 de noviembre, los presidentes de ambos clubes –Daniel Angelici de Boca y Rodoldo D`Onofrio de River) poco han hecho para apagar el fuego, al contrario han ido pasando de un “pacto de caballeros” para decidir que el partido no se jugara ese sábado a pesar de la presión de CONMEBOL y FIFA, a acusaciones de traición https://www.youtube.com/watch?v=CyClefshrbI, pero sobre todo, se han negado a ver la magnitud del problema: En sus primeras declaraciones ambos hablaban de “unos pocos desadaptados que han evitado la fiesta”, ideas que después fueron reproducidas por Alejandro Domínguez y Gianni Infantino. Es cierto que Boca fue ahora el club agredido y que algunos de sus jugadores resultaron lesionados, pero ambos clubes están secuestrados por su barras bravas. A diferencia de lo que sucedió en los años 80’s con el futbol inglés que fue suspendido de todas las competencias a nivel de clubes, ahora se prefirió buscar una nueva sede para un partido que sólo ha demostrado el grado de descomposición del futbol argentino como espectáculo organizado y de los organismos que dirigen este deporte a nivel mundial, cada vez más dirigidos al negocio y alejados de los valores del deporte.

Marca
El antropólogo social chileno, Andrés Recasens Salvo en su “Diagnóstico antropológico de las barras bravas y la violencia en el futbol”, clasificó entre espectadores, hinchas y barristas a los aficionados al futbol, donde el espectador tiene un gusto por este deporte pero acude al estadio con la esperanza de ver un buen partido, el hincha ya es partidario de un  equipo y tiene distintos grados de compromiso y el barrista ya forma parte de “un grupo cultural claramente identificable”, ya que es ahí donde afirma su identidad, "para que la barra pueda afirmar su diferencia, es necesario que sea indivisa, que se haga sentir como monolítica (...) de tal manera que los miembros de la barra pueden enfrentar eficazmente el mundo de los 'enemigos' ". Y después define al estadio como: “El espacio conquistado por algunos de los jóvenes que se sienten marginados, en una búsqueda por constituirse en pueblo aparte, ya que estiman que no se los deja estar dentro de la sociedad en plenitud”.

El Español
Hablamos entonces de grupos sociales con integrantes que sienten marginados y así encuentran una identidad y algo que defender, no es el futbol, ni siquiera es el club entendido como ente deportivo, es el equipo al que represento y defiendo hasta la muerte. No hay rivales, hay enemigos y esto ha ido creciendo de la mano de los propios clubes argentinos ya que en ese país, actos como los del sábado 24 son habituales. En los años 70’s, fue precisamente Alberto José Armando como presidente de Boca Juniors quien empezó a financiar barras: Entradas gratis, viajes y otro tipo de promociones como comer con los jugadores; las barras crecieron tanto que han logrado controlar barrios, han establecido negocios ligados al futbol y otros fuera de la ley, han creado vínculos con abogados y hasta con miembros de la policía. En una nota del Diario Marca, firmada por Juan Castro, el ex ministro de Deportes de Argentina, Carlos McAllister afirma: “Las barras son un negocio organizado para delinquir”.
Sumarium
Por tal motivo, considero que el debate de la final de la Copa Libertadores no tendría que dirigirse desde el nacionalismo. “Copa Conquistadores” y los gritos de algunos ex jugadores como José Luis Chilavert y algunos historiadores tanto sudamericanos como estadounidenses apelando al nacionalismo romántico de los países que lucharon contra el Imperio español por su independencia, o desde los forofos que aplauden que el Bernabéu, casa del Real Madrid, vaya albergar una final que lo colocará como uno de los templos futbolísticos que prácticamente han albergado las finales más importantes desde la del Mundial (España 82), hasta esta Copa Libertadores, pasando por la de Champions League, sino en la manera en que se ha evitado hablar del mayor problema, del actual, en donde las barras han secuestrado al futbol argentino, porque el ataque parece ser no sólo fue contra el “enemigo” llamado Boca Juniors, sino que también fue como revancha porque la dirigencia de River se negó a dar más entradas a la barra. Hace 30 años hubo la madurez para castigar al futbol inglés y desde Inglaterra se empezó una campaña para controlar a los hooligans, lo que llevó a la creación de la Liga Premier, hoy modelo económico por su paridad y de espectáculo por su nivel de juego, pero desgraciadamente los implicados en la final de la Libertadores están muy lejos de llegar a esa madurez.
avefront.akamaized.net
CONMEBOL y FIFA obsesionados con el negocio con las grandes televisoras, Boca ilusionado con ganar en la mesa y River tratando de quedar bien con sus aficionados al negarse a jugar en Madrid, pero ninguno ha hablado de un proyecto para frenar a las barras bravas, ninguno se ha reunido con el gobierno argentino (cuyo Presidente, Mauricio Macri, fue directivo destacado de Boca Juniors y así salió a la palestra), ninguno ha mostrado una mayor altura y todos han pensado en lo inmediato.

Emol
Mientras eso sucede en Argentina, la liguilla mexicana también ofreció incidentes de violencia cuando el camión de Monterrey fue atacado tras eliminar a Santos Laguna. En México también se ha ignorado el problema de las barras bravas, en México también se les ha dejado crecer, en México los castigos han sido irrisorios y en nuestro país, también los integrantes de las barras bravas son tratados con mayores facilidades que los aficionados comunes. Las barras bravas crecen al amparo de los clubes y con la complacencia de las autoridades, ojalá no lleguemos al extremo argentino y ojalá en el caso de la Copa Libertadores antes que haya un ganador se tomen las medidas necesarias para frenar estos grupos que en muchos casos ni siquiera aman al futbol, porque este River vs Boca ya carece de sentido deportivo, se juegue donde se juegue.

Emol


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