viernes, 14 de diciembre de 2018

PESADILLA EN EL ESTADIO AZTECA.



ANTONIO ABASCAL.

La final “soñada” se convirtió en una pesadilla en el Estadio Azteca debido al planteamiento de los técnicos y a unos jugadores demasiado amarrados que por tanta intensidad fueron incapaces de hacer lucir su técnica y así vimos al español de Cruz Azul, Edgar Méndez, desbordar varias veces para mandar centros muy malos, vimos muchos pelotazos y nunca llegó la presumida calidad de ambas plantillas. Para que la pesadilla se completara se necesitaba tener un árbitro sin personalidad y Fernando Guerrero cumplió con el guion al no marcar un penal a favor del América en los primeros minutos, no expulsar a Milton Caraglio por una entrada al tobillo del contrincante y perdonar a Bruno Valdez que agredió a Iván Marcone https://www.youtube.com/watch?v=M0vUzdLIdmw.

El Sol del Centro
La actuación del apodado “cantante” fue tan mala que volvió a demostrar que el VAR es una herramienta que todavía no se comprende en México, ya que a las fallas técnicas de depender de la transmisión televisiva (en otros lugares donde funciona el VAR, los árbitros cuentan con una señal independiente), se suma el hecho que algunos ex árbitros a los que les han encargado estar al frente nunca fueron brillantes en su trabajo en la cancha y, por ejemplo, se puede mencionar a Manuel Glower. De tal forma, el VAR en lugar de acrecentar la posibilidad de justicia ha incrementado las suspicacias. Guerrero se equivocó en la cancha, pero el VAR fue incapaz de asesorarlo y dejó que el árbitro central se sumara a la noche de infortunios en la cancha del Estadio Azteca.

Televisa Deportes
Algunos dicen que era lógico que el partido fuera cerrado, porque así son las idas de las finales y tienen parte de razón. Hay muchas finales cerradas en las idas, con partidos poco espectaculares, como por ejemplo, aquella de la campaña 91-92 entre Puebla y León que se saldó con un empate a cero en el Estadio Cuauhtémoc, luego de un aguacero que debió haber sido razón para suspender el juego, pero la directiva del Puebla encabezada por Emilio Maurer quiso celebrarlo y el resultado fue que León se encerró y la Franja no encontró el camino https://www.youtube.com/watch?v=ju5chyI8IxA. En esa final, los técnicos eran Víctor Manuel Vucetich por los Esmeraldas y Manolo Lapuente por los Camoteros, también primó el orden defensivo, el control del partido, pero a pesar  de las condiciones de la cancha, el partido ofreció más calidad de lo que vimos anoche en la Ciudad de México.
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No se engañe, la de ayer no fue una final cerrada, la de ayer fue una final impropia de la grandeza de los dos equipos, impropia de la expectativa que habían generado, impropia porque los futbolistas de ambas escuadras eran incapaces de hilvanar seis toques seguidos; lo que vimos fue una demostración de que el futbol no es sólo correr, porque los 28 jugadores que aparecieron ayer lo hicieron y eso no les puede echar en cara, lo que faltó fue la inteligencia, la claridad, la técnica y hasta la decisión para hacer cosas distintas para zafarse de los sistemas tan cerrados que propusieron los técnicos.

La Jornada
Pinceladas de futbol hubo muy pocas: el cabezazo del “Cata” Domínguez que obligó a Agustín Marchesín a realizar una gran atajada, un desborde por la banda derecha en relación al ataque americanista que finalizó con una diagonal retrasada que encontró Mateus Uribe cuyo disparo salió a la colocación (siempre muy buena) de Jesús Corona y finalmente la recepción de Cauteruccio y su pase posterior para dejar sólo a Edgar Méndez quien disparó al travesaño en la última jugada del partido. De tal manera, el juego que ayer ofrecieron América y Cruz Azul fue hasta impropio de las primeras jornadas de cualquier torneo de la Liga MX, fue un partido que no ayuda a colocar a esta liga como un producto interesante.

Periódico La Voz
En el plano del resultado se puede decir que fue un combate nulo. Las palabras del técnico celeste, Pedro Caixinha van en ese sentido ya que el portugués aseguró que el domingo ahora sí será una final, ya que él se acostumbró a que las finales se juegan a partido único; del otro lado, Miguel Herrera sufrió las lesiones de los colombianos Mateus Uribe y Roger Martínez quienes difícilmente estarán listos para la vuelta, además de que Caixinha y la Máquina lograron otro golpe de efecto, su defensa (que sólo recibió 13 goles en temporada regular) paró en seco a la ofensiva americanista (que sólo produjo una jugada de verdadero peligro) y el “Cata” Domínguez anuló a la joven sensación, Diego Laínez.
Mi Morelia
Para la vuelta habrá que esperar un partido cerrado hasta que se abra el marcador de cualquier lado, el del domingo no va a ser un duelo espectacular a menos que muy temprano caiga un gol, pero lo que habrá que exigir es que más allá de que sea cerrado o no, haya calidad, que los jugadores produzcan jugadas de acuerdo con el talento que atesoran, que busquen marcar la diferencia y que a pesar de las marcaciones sean capaces de hilvanar pases, algo que no se vio anoche, porque el partido de ayer fue un concierto al balonazo, a la nula inteligencia y al esfuerzo por encima de la capacidad futbolística.

Marca
Y no se vaya con la idea de que es una crítica al América o al Cruz Azul, esta es una crítica a los dos equipos y al trabajo arbitral, aquí no hay colores, lo que hay es el deseo de ver un futbol de calidad, un futbol agradable que esté acorde con ese mito de que en la liguilla es cuando vemos el mejor futbol en México. En realidad eso sucedía antes, porque ahora los técnicos han corrompido el reglamento del gol de visitante y lo han entendido como una vía para privilegiar el miedo, es cierto que en la final ya no opera  esa figura del gol como visitante, pero ayer ninguno quiso jugar, lo que ayer vimos en el Azteca fueron carreras para evitar perder, balonazos a ver qué pasa, fue un compendio de incapacidad para pensar con una pelota que lloró ya que entre la incapacidad de los futbolistas para producir algo distinto y una cancha en franca mejoría, pero todavía no en estado ideal para una final, lo único que hizo el balón fue ir de un lado a otro, luchando hasta con algunos bordecitos que todavía se notan en la grama.

Marca
Queda el deseo de que “la pesadilla en el Estadio Azteca” haya sido una mala película sin derecho a secuela, porque estos equipos hace un año ya nos entregaron dos malos partidos en Cuartos de Final y ambos se saldaron con empates a cero. El domingo alguien tiene que ganar, pero para eso tienen no sólo los 90 minutos, sino 120 y en caso de ser necesario los penales. Insisto ojalá haya más calidad, pero creo que la final mantendrá la tónica con dos equipos muy cerrados que sólo se abrirán si conceden un gol en un error o en una táctica fija, es decir, creo que la espectacularidad quedará para otra ocasión.
Marca

  

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