lunes, 15 de abril de 2019

LA GARRA Y LA ACTITUD ESTÁN SOBREVALORADAS.



ANTONIO ABASCAL.

Una vez más el Puebla fue incapaz de dar el do de pecho a la hora buena y sólo la irregularidad del futbol mexicano le permite seguir soñando con la calificación porque se mantiene a dos puntos de Tijuana, que marca la línea de calificación, y a tres de América y Cruz Azul que ayer empataron a cero en un flojo partido. El viernes, el León superó al equipo de la Franja en lo que fue una demostración del nivel que ha alcanzado el equipo de Ignacio Ambriz al dominar una idea de juego y explotar la mejor versión de sus jugadores en el campo para generar un baile sobre el equipo local en el Estadio Cuauhtémoc https://www.youtube.com/watch?v=tGEbohi3zEc.

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De antemano conviene señalar que creo que Sánchez Solá ha hecho un buen trabajo hasta ahora porque ha sido capaz de darle forma a una plantilla que ya no sabía a lo que jugaba, tal vez su apuesta ha sido poco vistosa y hasta sencilla, pero le ha dado orden a un equipo que iba a la deriva y que se había cansado del sistema de Enrique Meza, pero que tal como sucedió con el veterano técnico cuando este grupo de jugadores se acercó a la posibilidad de liguilla ya no pudo continuar; y el problema no fue la derrota contra León, sino empatar en casa contra Morelia que lucía como un partido a modo para los Camoteros.

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La derrota ante León dejó de manifiesto algunas de las formas a las que la afición de Puebla se ha acostumbrado a la hora de analizar a su equipo en la larga época de vacas flacas en la que sólo ha visto pequeños oasis (semifinal de Invierno 96 con Aníbal Ruiz, semifinal del Verano 2001 con Mario Carrillo, la semifinal del Clausura 2009 con Sánchez Solá y la liguilla del Apertura 2015 con Pablo Marini). Tal parece que siempre hay una manera de disculpar o de tapar el sol con un dedo: “Es que al León le salió todo y al Puebla nada”, se escuchaba en los pasillos del Estadio y se leía en las redes sociales, cuando la pregunta tendría que ser ¿por qué al León le sale todo en esta campaña y al Puebla, siempre que afronta un  partido decisivo, nada? Y la respuesta está en la calidad de las plantillas, además de la claridad para ejecutar un proyecto y de una idea futbolística que impone el entrenador.
Dale León
A partir de la búsqueda de síntomas se llegan a algunas conclusiones recurrentes, no sólo en el futbol sino en otros deportes como el americano (ayer en el juego de Artilleros): “Es que al equipo le falta actitud, es que no quieren jugar, es que a fulano de tal le falta garra”, como si la actitud y la garra fueran suficientes para ganar partidos y para clasificar a las liguillas. Es decir, hemos colocado como un ingrediente principal a la actitud y a la garra, cuando en realidad son ingredientes de la receta, pero no los fundamentales porque tanto la actitud como la garra deberían darse por sentado en tipos privilegiados que hacen lo que les gusta y por ello se les paga.

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En ese sentido, también le hemos dado un peso sobresaliente al tema de los premios, luego de varias directivas que se atrasaban con el pago de las quincenas y ahora que ha llegado el orden administrativo, el problema son estas “primas”, como anteriormente se les llamaba. “Es que les deben los premios”, y entonces ya no hay poder humano que haga reaccionar al futbolista. (Desconozco si se les debe o no a los actuales jugadores del Puebla, pero lo saco a colación como otra de las formas de analizar las derrotas de los Camoteros).

Club Puebla
Ambas maneras se suman para producir un fenómeno muy llamativo: Creer que la plantilla del Puebla está para buscar los primeros lugares (algunos dicen que está para pelear por el sexto sitio) y entonces se desprecia a los otros equipos del futbol mexicano: “León no tiene tanta calidad, no es un gran plantilla, más bien limitada”, “El Puebla tiene con qué pelearle, la diferencia fue la actitud”, “Mena no es más jugador que Cavallini” y cosas por el estilo. Cota, Montes, Mosquera, Sambueza, Meneses, Mena, Navarro son mucho más de lo que tiene el Puebla aunque da la impresión de que nos da miedo aceptar la realidad, con el agravante de que fue Nacho Sánchez Barrera, como entrenador de porteros de la Franja, quien sacó la mejor versión de Rodolfo Cota en ese Puebla que llegó a la liguilla con Pablo Marini.
Diario Eyipantla Milenio
Ese miedo a aceptar que la plantilla del Puebla es medianita, que sí tiene jugadores de una calidad más alta como Vikonis, Angulo, Cavallini, Alustiza y hasta Chumacero (aunque ha estado lejos de su mejor versión en este torneo), pero cuya base de mexicanos es regular con jugadores que han levantado su nivel pero que llevaban varios años en el ostracismo como Zavala y Vidrio, con un líder de la defensa, Daniel Arreola, que levantó la mano en este torneo pero que antes había alternado la banca con la titularidad no sólo en el Puebla sino en otros equipos y con algunos canteranos interesantes pero todavía en desarrollo como Vladimir Loroña y Pablo González (que hasta ahora está recibiendo la continuidad), pero sin verdaderos hombres de peso, hombres de calidad que sean capaces de cargar con el equipo.

El Sol de León
León aguantó a Nacho Ambriz a pesar de los malos resultados el torneo pasado, le hizo caso cuando pidió la salida de Mauro Boselli, su goleador histórico pero que se había convertido en un capo que jugaba cuando quería, y así el técnico pudo desarrollar su idea con jugadores de gran calidad que claro que están convencidos para jugar así, por lo que han encontrado la mezcla perfecta. En el Puebla, no hay un proyecto claro (se ha confundido la continuidad de ciertos jugadores con continuismo, es decir, siguen porque así se da una idea de estabilidad), el técnico llegó a componer y para este partido tuvo dudas en el parado y eso lo llevó a cambiar posiciones lo que también resultó contraproducente y la calidad de los futbolistas del León terminó por escribir el 0-3.

Pulso
La afición poblana lleva años equivocándose en el diagnóstico: Al elevar como ingrediente principal la garra y la actitud (como si el otro equipo tampoco los tuviera), al creer que sus plantillas son capaces y no reconocer sus limitaciones, se ha convertido en víctima de directivas que con una o dos contrataciones importantes creen tener hecha la tarea y empiezan a vender un discurso de liguilla, cuando en este mismo espacio se dijo que al Puebla le faltaron refuerzos para verdaderamente construir un proyecto más sólido. Al creer en la garra y en la actitud como los ingredientes principales, la afición ha caído en las garras de técnicos populistas que prometen justamente eso junto con un discurso de amor por la Franja y por la ciudad; luego han llegado algunos estrategas distintos que buscan trabajar otros aspectos tácticos pero que no dicen amar al Puebla por lo que no hacen clic con la afición.
Contrastes de Puebla
Esto nos lleva al último síntoma: Nos hemos vuelto especialistas en reconocer a los que aman a la Franja: “Tú si amas al Puebla” o cosas por el estilo se pueden leer en las redes sociales; como si tuviéramos la capacidad para reconocer los sentimientos de cada persona; o como si eso estuviera por encima de la capacidad de jugar, de entrenar, de establecer una estrategia o un proyecto. Tal parece que se nos ha olvidado o que nos duele reconocer que son la capacidad y la calidad de los futbolistas, junto con la idea de juego, los ingredientes principales para conseguir resultados; el convencimiento, la garra y la actitud vienen después para completar la receta, pero sin calidad no llegas a los objetivos en el futbol y ahí el Puebla anda escaso; con todas las letras es un equipo armado para estar en media tabla, justo el lugar que hoy tiene en el futbol mexicano.

Milenio


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